viernes, 30 de mayo de 2008

QUIENES SON ADIÓS


Cuando vi cómo te ibas
una insoportable, madura, cruel
mojada, lúgubre, misérrima,
ácida, honda, inerte tristeza
ocupó el lugar, ya vacío.

Dejé que te fueras
con mi culpable, pueril,
negra incertidumbre,
volviéndome a la árida
pobreza, refugio helado
que me nombra cementerio.

¿ Podré alguna vez olvidar
tu juventud, todos los rostros
que tu rostro eran,
el fresco y limpio ofrecimiento
que me hacías? Al hombre
le dan la vida y no lo sabe.
Y el arpa tiene música,
mas se calla; pero yo sí que supe
que te perdería. Y no hice nada.
Todos vivimos un exilio
de algo que tuvimos. Unos pocos
son, ellos mismos, el adiós.



Jose María Martín Triana
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