domingo 4 de octubre de 2009



Los optimistas en cambio guardan a menudo algo de gloria, que no es siempre la de hoy ni la de antes. Hacen un nudo con las certidumbres y llenan su bolsillo de poesia.

D. Mario Benedetti (Vivir adrede)

lunes 31 de agosto de 2009

Confesiones de resaca y churros


El caso es que no se bien como empezó todo o como fueron a parar al mismo sitio esa panda de fracasados sin futuro, que se lamentaban sin parar de lo que pudo haber sido, de las horas invertidas en sueños, de los largos besos que soñaron, de los atardeceres rotos y gritos de azufre empezaron a inundar el local.

Venían de una larga noche de fiesta, eso seguro, lo sé por los restos de rímel en el rabillo del ojo, el pelo despeinado y ese olor que desprenden las células del voy a comerme el mundo. Pues lo dicho, que eran 4, dos chicas y 2 chicos, uno de ellos estaba especialmente triste, su amor ya casi de cosecha, se había ido y él no había aprendido a aceptarlo, a ratos tenía la esperanza de que ella iba a volver y a otros blasfemaba y maldecía y la odiaba y sabia que se había acabado, le miraba desde lejos y solté una lágrima o dos por él, me hubiera gustado cogerle de la mano, meterle en la cama y tocarle el pelo hasta que se durmiera.

La carcamusa cubría la mesa cuando el otro empezó , pensé que para tener tanto descaro y tras llevarse la historia a su terreno para parecer victima de todo aquello, era un buen tío, conto como había tenido que rebuscar entre los restos, que nunca fue feliz solo, que le sobraba amor para dar, que una sola mujer no era suficiente, nunca llego a quedar vacio, por eso lo hace, nada más, no era su intención parecer un Bogart de Ciudad Real, él contaba a sus compañeros de resaca que amo y cuido a todas aquellas mujeres, que dio todo lo que tuvo, sin mesura y sin razón, que si alguna vez había herido salido herida habría sido sin querer, porque a veces en el amor te juegas la boca y la mayoría de las veces sales con heridas que son difíciles de cicatrizar, parecía sincero pero no le creí, las otras dos historias fueron similares, aunque más sentidas, con mas adornos, mas dramáticas y exageradas, pero bueno, yo también soy mujer y se bien del sabor amargo de la derrota, el ambiente se lleno de “nuncamequisos” y de “yoloditodos” .

Después de un rato me canse de escucharles, termine de remover mi café, volví a meter la cabeza en Auster y pensé: “Vaya panda de capullos”.

sábado 15 de agosto de 2009



Volver a empezar...

domingo 12 de julio de 2009

Te acuerdas lo que te conté cuando entré en la cárcel. Claro hijo, me lo repito cada noche para que no se me olvide. Mejor, porque yo casi no lo recuerdo, cuéntamelo, cuéntame donde está el tesoro. Estaba escondido en la calle Desgracias 24 en Valladolid, pegado en la parte de arriba del buzón de tercero b. Claro, claro, ahora voy recordando, ¿Cómo se llamaba el dueño de la casa? ¿te acuerdas?. Claro, ¿cómo no acordarme?, si es el único hombre del mundo con ese nombre, Josep Llorente Alexandre*. Es verdad, ahora me acuerdo, sigue, sigue contándome. De acuerdo, en ese sobre del buzón hay una llave de la estación de autobuses de Oviedo, la taquilla 505. Sigue, sigue, cuéntame más. Vale, ten paciencia, dentro de la taquilla hay una mochila de adidas, en la mochila está tu orla de bachillerato, unas fotos de la novia aquella francesa que tenias, unas zapatillas, un paquete de tabaco, dos regalices rojos y un mapa de la Níjar. No me acuerdo del nombre de aquella chica pero era muy mona, un día la llevé a merendar, ¿te acuerdas?, lo que no recuerdo era que hacia yo en Níjar. Eso nunca me lo dijíste, asi que no lo se, el caso es que en el mapa hay señalado un bar del centro, el bar "la flor". Si es cierto, el dueño tenia una figura de Gandalf en la barra, ¡que friky el tio!, venga sigue, que al final llega el autobus y nos puede oír alguien y de esto depende nuestro futuro. Bueno, pues en el baño de mujeres de ese bar, en la cisterna hay una botella de María Brizard con un folio azul dentro, en ese folio está escrito el nombre del notario que testifico a tu favor en el juicio, tenemos que ir a verle para que nos de las llaves de la pensión "Carolina" en Calpe, la habitación 113, debajo del colchón está el sobre con el dinero. El sobre que saque de la caja fuerte del abuelo de la francesa, antes del accidente, seguro que ahí hay un montón de dinero, por lo menos 20.000 francos. ¿Francos?, ¿Francos franceses?, pero hijo, si ahora ya no se usan los francos, ahora son euros. No me digas, pero si solo he pasado quince años preso, ¿tanto han cambiado las cosas?. Y tanto que han cambiado hijo, bueno no te preocupes, siempre podemos hacer el viaje a París que te prometí cuando eras niño y allí veremos si podemos cambiar el dinero.

El tio enciende un cigarro, mira al cielo apoyado en la pared y piensa que si ese dinero es mucho o poco, que tiene que recorrer medio país para encontrar el sobre y que igual no merecío la pena pasar quince años en la cárcel, asi que tira el cigarro al suelo, pasa la mano por el hombre a su cansada madre y la ayuda a subir al autobus.

lunes 29 de junio de 2009

La mujer rara

Un camino retorcido y tortuoso va a parar a la pequeña casa con agujeros en el techo en la que vivo, las ventanas están cerradas porque odio la luz y detesto que la gente me vea con la peluca de Marilyn que uso para estar en casa, manias mias supongo.
Meto una bolsa de palomitas al micro y doy de comer al gato, me depilo la pierna izquierda y lo dejo, total, que mas da, si no las ve nadie, lo bueno del traje de neopreno que llevo a diario es que no se nota nada. Hoy me he mirado en el ascensor del trabajo y me he dado cuenta de que se me ve mucho la car, asi que aun a riesgo de parecer excéntrica, mañana mismo me compro una máscara, una sencilla, que no de mucho el cante, una de rey misterio seguro que me queda bien.
Me enamoré de ti al verte, pero claro, nunca te lo diré, a veces soy asi ya lo sabes, cobarde y un desastre para las relaciones personales, un muy deficiente perpetuo en mi expediente. En el camino que va a mi casa, me rio sola, sin motivo y sin embargo una risa tonta me ahina.
Me paso los días intentando recordar que tengo que olvidarte y cuando creo que lo consigo, ahi estas otra vez, me haces sonreir y me enamoro de nuevo.
Ya no paras a dormir en mi posada, el sol ya no seca las paredes llenas de moho, las puertas chirrian al pasar y el polvo se ha quedado a vivir debajo de la cama.




"Dejamé colgarme en uno de tus rizos hasta que el miedo me abandone por fin"

martes 16 de junio de 2009

Lágrimas de barro
lágrimas de los niños de mi tierra
que ven amanecer entre el humo de los coches
niños con callos en las manos
de recoger basuras y chatarra
de perder a cada pasito un trocito de vida
sin esperanza, sin futuro

Lágrimas de hollín
lágrimas de hombres,
cansados, vacios
con las entrañas rotas de dolor
con una nube sobre sus sienes
la eterna lucha de los que saben que no tienen nada
nada que ganar
nada que perder
soñando un lugar mejor
donde acunar a sus hijos
donde morir en paz

Lágrimas que no cesan
lagrimas negras de carbón
voces roncas sordas
no hay quien escuche su voz
no hay quien atienda sus ruegos
luchar por un trozo de pan
por el calor de un abrazo
por la risa de sus hijos
por un cielo mas azul...

viernes 29 de mayo de 2009

El año que te conocí, el barça hizo triplete en Roma y con Pep
la gente moria de gripe
hizo frío hasta agosto
hubo elecciones europeas
y Elias ganó operación triunfo
El año que te conocí, no se si fui feliz
pero cada vez que daba un paso sonaba esa canción en mi cabeza
esa que todo el mundo espera escuchar en París
y ahora que me acuerdo, las cosas bonitas me parecian mucho mas bonitas

jueves 16 de abril de 2009

Mentiras pequeñitas


Me he sorprendido en un renuncio
en un precipitado intento de mantener el equilibrio
cuando decido saltar al vacio, asi, sin mas.

Siempre me creo mas fuerte de lo que soy
y me parto la boca por un perro andaluz
que esconde en los rincones florecitas de azahar

Me despeño por su espalda sin encontrar mi sitio
en un descontrolado ajetreo de incendio sin extintor
de huida sin esposas
de castigos sin cumplir
perdiendo la cuenta de los días que pasaron
y de lo que prometí que haría y no cumplí

Le cuento a la gente que conozco
que no me importa, que ya casi te olvide
o simplemente miento diciendo que no te conocí
que no se mentir
es algo que nunca he aprendido
y que a mi edad es algo que nunca aprenderé