domingo, 13 de septiembre de 2015

Reencuentros.

Puf que nervios! 
Después de 4 años, siento los dedos entumecidos y hasta me tiemblan las piernas, ¿Habrá alguien que se acuerde de mi?
No son pocas las cosas que me han pasado en este tiempo, he cambiado como mujer y como persona, aunque en el fondo creo que mantengo la esencia. El caso es que he decidido volver porque tengo muchas cosas que contar, que compartir, miles de cosas buenas y no tan buenas que me han pasado, pero poco a poco, cada cosa a su tiempo.
Vuelvo con muchas ganas, con la cabeza llena de proyectos.
He decidido ahogar con una almohada aquella pose trasnochada y derrotista de poeta bohemia de boardilla y gabardina roñosa, ya no, se acabó, ya no mas, ahora quiero luz y sol y cosas bonitas y risas, muchas risas.
Por ese motivo le he lavado la cara a la posada, he pintado las habitaciones, lavado las sábanas, abierto las ventanas para que entre la brisa, he rascado el moho de las paredes, encerado los suelos, sacudido el felpudo y abierto la puerta de par en par.
Pero... ¿por dónde empezar?, ¿qué le contaría primero a un viejo amigo que llevo 4 años sin ver?, ¿de menos a mas?, ¿por orden cronológico? Creo que debería empezar por lo mas importante, debería contar para ser justa que desde hace 11 meses soy otra persona, una mejor persona, con una titulación nueva, ahora soy una mamá, sí, una mamá y tengo un titulo para demostrarlo, se llama Ernesto y es el autentico y verdadero amor de mi vida, es el dueño de casi todos mis besos. Llegó a nosotros a mediodía, intenso como una tormenta de verano, con su ventolera, abrió las ventanas, agitó las hojas de los libros, removió las pelusas de debajo de los muebles , montó una revolución y se adueño de toda la casa desde el primer día, que gris era todo antes, ahora me doy cuenta, desde hace 11 meses no he vuelto a ir limpia, ni he vuelto a dormir mas de 3 horas seguidas, pero todo eso no me importa porque soy feliz, feliz, feliz.
No todo ha sido felicidad, claro que no, los últimos 3 años han sido muy duros, durísimos, con la llegada de Ernesto, se calmó mi alma, se aplaco mi ira y tuve una nueva oportunidad para reconciliarme con el mundo, porque hasta el día en que supe que estaba embarazada solo sentía rabia y culpa, 2 años antes pasé por lo que nunca pensé que pasaría, por el dolor mas inexplicable que he sentido hasta ahora. Después de varios años de ver a mi madre enfermar cada día mas, apagándose, consumiéndose, al fin, el 1 de marzo del 2013 nos dejó y digo nos dejó porque así fue, nos dejó a los 4 sin saber muy bien que hacer o que decir, no supimos ni darnos un abrazo, ni consolarnos unos a otros, no nos dimos ni un beso, fuimos 4 gotas de aceite en un vaso de agua, nos fuimos separando despacito, sin hacer ruido, cada uno por su lado, cada uno a lo suyo, ella era quien daba sentido y mantenía unido todo esto. El caso es que todo pasó muy deprisa, tuvo una crisis respiratoria, ingresó en la UCI, perdió la memoria, a mi me olvidó la primera, le hicieron un escaner, el resultado fue la gran C y a partir de ahí, todo está borroso, todo pasó tan deprisa, antes de 6 meses había terminado el viaje, que miedo sentí. En el borrador de esta entrada hablaba de manera mas detallada pero ahora no tengo ganas de hablar de aquello, asi que me como dice mi muy querido Forrest , esto es todo lo que tengo que decir sobre este tema.
Pero no todo ha sido tan bueno ni mucho menos tan malo, ha habido cosas muy divertidas que dejaremos para próximas entradas, ustedes comprenderán que ahora que he decidido volver de manera definitiva no es justo que  vaya a aburrir como una ostra a los pocos huéspedes que quedaran. 
Así que muy buenas tardes y feliz estancia.


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