lunes, 11 de enero de 2010

Sargazos

Pues sí, aquí sigo, aguantando los sargazos que me lanzan las garras de la verdad y de la mentira, depende del día, del lugar. No es que me importe, me mantendre estóica y firme;
que tontería, si siempre me deshago con el primer ¿te acuerdas?

¿Recuerdas los sueños que plantaste en el patio de atrás? Lo riego todos los días, todavía no ha florecido pero tampoco he permitido que muera.

Todavía recuerdo cuando afinabas mis latidos sin diapasón, cuando prometiste ponerle música a mis versos, cuando en tu guitarra sonaban mil canciones, cuando el silencio era solo una excusa entre los dos.

Cuando ni yo misma consigo salvarme, porque la mayoría de las veces no sé ni lo que digo, los días pasan vacios y fríos por mi lado y casi nunca me paro a respirar

Nuestra historia de amor terminó antes de que empezara, porque yo soy una tarada y tu un chulo.

Y no me contestas y me hablas solo a veces y poquito y me pongo triste, ya ves.

Y escucho sin parar aquello de: " hoy el día no acompaña, este corazón no engaña, me ha fichado el olvido, estrujándome las manos mi dedos dicen mentiras cuando emiten sus sonidos, las mangas de mi camisa, si no llegan a abrazarte, se suicidan en lejía, lucho contra sentimientos con una capa de polvo, no me queda bateria, y ahora cuentame tu como puedes seguir viva en un amor tan oxidado..." Dime donde queda el mundo...

(De un genio que nació en Madrid con el pelo fosco y contaba historias con los brazos en jarras.)

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