domingo, 8 de junio de 2008

La Sopa de Piedras

Esta historia me la ha contado esta tarde mi amiga Maribell delante de unos tercios mientras le contaba cuanto le quiero y cuanto le odio, y cuanto le necesito y cuanto te le echo de menos, me ha dado dos collejas y me ha cogido de la mano, demostrandome que pase lo que pase y haga lo que haga ella siempre me querra y que a veces lo que pensamos importante realmente no lo es.

Una vez llegó a una casa un caminante que llevaba dias vagando, llamó a la puerta y le abrió una mujer humilde,
- Buenas noches, señora, ¿ podria ofrecerme una cama para dormir y algo de comer?, estoy muy cansado - le dijo el hombre, a lo que la mujer le respondió:
- Puedo ofrecerte una cama, pero somos muy pobres y no tenemos nada de comer.
- No se preocupe. -le dijo el caminante- yo tengo una piedra mágica y hago unas sopas riquisimas, solo necesito que me deje una olla muy grande.
La mujer se fue a la cocina y le dió una cacerola mediana, el caminante le dijo que esa no le servia que tenia que traerle otra mucho mas grande, asi que la mujer fue a pedirle una a su vecina y le contó la historia.
Con el caldero enorme la mujer volvió a su casa y se la dió al caminante, éste la lleno de agua y echó la piedra dentro y con una cuchara de palo la empezó a remover, mientras tanto la vecina habia echo correr la voz por todo el pueblo del caminante y su piedra mágica, todos los vecinos, llevados por la curiosidad se acercaron hasta la casa.
El caminante seguia removiendo el caldero, probó la sopa y dijo:
-Esta muy rica pero estaria mejor con un poco de sal.
Y una de las vecinas dijo:
-Yo tengo sal en mi casa, enseguida la traigo.
El caminante siguio moviendo la sopa y dijo:
- Ahora esta buena, pero estaria mejor con un poco de patata- a lo que otro vecino dijo que el tenia en su casa y tambien los trajo, asi todos los vecinos fueron trayendo de su casa todo lo que tenian, otro trajo zanahorias, otro un pollo...
Por fin el caminante sacó de la olla su piedra mágica y se la metió en el bolsillo, saco la olla del fuego y todos los vecinos se sentaron a comer juntos la sopa que habia echo el caminante.
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