miércoles, 13 de junio de 2007

Volver a casa


Me gusta sentarme en la ventana camino a casa. Me gusta perder la mirada en las calles llenas de gente, quizás alguno de ellos vuelva a casa como yo, a mi hogar, a mi paz, a mi sillón y a mis chanclas.

Los escaparates de las tiendas se van durmiendo; a mi lado una chica con el pelo cansado y la mirada perdida , seguramente pensando en lo duro que ha sido su día de trabajo y convencida de que mañana será igual; examina sus uñas, sin pintar, sucias y se fija en un arañazo que se hizo esta mañana con la maquina de embalar, entre sus piernas una bolsa con un uniforme azul. No habla muy bien mi idioma, me mira y me sonrie con esa ternura que produce la soledad, llega su parada y se marcha...

Todos los días las mismas caras, el mismo cansancio, el mismo aburrimiento, la misma realidad y las mismas ansias de una pronta huida.

En la calle, nadie mira a nadie, enamorados que se comen a besos, parejas que caminan justas como automatas sin decirse una palabra, es triste cuando la pasión le cede su sitio a la costumbre.

Una plaza grande, clara, limpia, llena de rosas; entre las muchas terrazas llenas de gente, juegan los niños y Gonzalo comenta en alto que el domingo termina la liga y que recuerda como si fuera ayer aquel gol de Pirri o de Marcelino, no lo he oido bien.

Una chica corre por la ladera del rio con sus mallas rosas, igual va pensando que merece la pena media horita mas y .. ¡Adios celulitis! o ... yo que se en que pensará la gente.

El sol empieza a hacer la últimas reverencias después del espectaculo de luz de hoy antes de bajar el telón.

A mi cada vez se me hace mas larga la vuelta a casa.
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