Y ahora corro por el anden
el de siempre
y ahora no estoy sola
Y ahora soy mas fuerte
Y ahora sé que podria vencer a un ejercito de Orcos
con dos espadas
o con los dientes.
Porque ahora sé quien soy
con los dedos de flan
toco tu pelo
y sonrio y tu sonries
y despues me rio
y tu te ries mas
Porque tuve un sueño que no se cumplia
y lloré y renegué y blasfemé y supliqué
y estaba perdida
y sola
Porque ahora me he dado cuenta
de que ya lo tengo todo
lo que me vale,
es suficiente,
lo que cuenta
por lo que merece la pena estar.
Ahora lo merece todo
porque de repente la niebla se ha ido
y los fantasmas también
y sonrio
y tu sonries
y me miras y te miro
martes, 18 de marzo de 2008
domingo, 9 de marzo de 2008
Ya llego la primavera
Ya llego la primavera en unos grandes almacenes...!
Sigue siendo posada de fracasos y desengaños
pero esta mañana me he fijado
y habian empezado a salir unas florecillas pequeñas
entre los hierbajos de la entrada.
Sera que todo vuelve a florecer
despues de un invierno gris
parece que ha llegado el momento de volver a empezar
de abrir mucho los ojos
y de sonreir.
Aunque sea de mentira
aunque solo sea a ratitos.
Sigue siendo posada de fracasos y desengaños
pero esta mañana me he fijado
y habian empezado a salir unas florecillas pequeñas
entre los hierbajos de la entrada.
Sera que todo vuelve a florecer
despues de un invierno gris
parece que ha llegado el momento de volver a empezar
de abrir mucho los ojos
y de sonreir.
Aunque sea de mentira
aunque solo sea a ratitos.
sábado, 8 de marzo de 2008
La asesina de la Unesco
Ella era una mujer bastante normal, de esas que te cruzas en el metro y te fijas porque es muy mona y muy dulce, pero no reparaas en ella, tanto como para perseguirla. Iba a diario a trabajar, desayunaba con sus amigos, se reía de todo, le encantaba el chocolate y los hombres calvos.
Todo en su vida era normal, en serio, yo la vi un par de veces pasar por mi lado y nunca me hubiera imaginado lo que planeaba, lo que su enferma mente era capaz de planificar, de manera tan fría y calculada, que aún ahora, tantos años, todavía me eriza la piel.
Esta mujer trabajaba en un circo bastante cutre de los que hacen giras por los pueblos en verano, se encargaba de maquillar a los payasos, bueno al payaso, solo había uno porque ya os he dicho que era un circo con un presupuesto muy limitado, era un noviete que conoció en un concierto de David Bisbal, vivían en una caravana de seis metros cuadrados pero eran muy felices los dos, él le hacia mariposas con globos y ella lloraba de la risa, un día en que la mujer bastante normal estaba dando de comer a los cerdos, (eran la actuación estelar del circo), vio al payaso liándose con una de las mellizas equilibristas detrás de la jaula de los loros, no dijo nada, no dio gritos, ni se enfado, ni nada, entro en la caravana, metió en una mochila una copia del Principito, sus zapatillas de ballet, un par de jerséis por si hacia frió y un bocadillo de choped, tenia una deficiencia en los lagrimales que le impedía llorar, los médicos lo llamaban orgullo, así que levanto su cabeza, le regalo una sonrisa enorme al mundo, se coloco el flequillo, se anudo la bufanda azul y comenzó a andar, sin rumbo, hasta que encontrara un sitio calentito donde quedarse.
(mañana continuare con la crónica negra de esta mujer que llevo al suicidio a mas de mil personas, ahora estoy cansada)
Todo en su vida era normal, en serio, yo la vi un par de veces pasar por mi lado y nunca me hubiera imaginado lo que planeaba, lo que su enferma mente era capaz de planificar, de manera tan fría y calculada, que aún ahora, tantos años, todavía me eriza la piel.
Esta mujer trabajaba en un circo bastante cutre de los que hacen giras por los pueblos en verano, se encargaba de maquillar a los payasos, bueno al payaso, solo había uno porque ya os he dicho que era un circo con un presupuesto muy limitado, era un noviete que conoció en un concierto de David Bisbal, vivían en una caravana de seis metros cuadrados pero eran muy felices los dos, él le hacia mariposas con globos y ella lloraba de la risa, un día en que la mujer bastante normal estaba dando de comer a los cerdos, (eran la actuación estelar del circo), vio al payaso liándose con una de las mellizas equilibristas detrás de la jaula de los loros, no dijo nada, no dio gritos, ni se enfado, ni nada, entro en la caravana, metió en una mochila una copia del Principito, sus zapatillas de ballet, un par de jerséis por si hacia frió y un bocadillo de choped, tenia una deficiencia en los lagrimales que le impedía llorar, los médicos lo llamaban orgullo, así que levanto su cabeza, le regalo una sonrisa enorme al mundo, se coloco el flequillo, se anudo la bufanda azul y comenzó a andar, sin rumbo, hasta que encontrara un sitio calentito donde quedarse.
(mañana continuare con la crónica negra de esta mujer que llevo al suicidio a mas de mil personas, ahora estoy cansada)
miércoles, 5 de marzo de 2008
No tengo ganas de escribir
ripios, ripios, ripios,
Los escalofrios gratuitos
los escalones del metro
las mangas arrugadas
el eterno aburrimiento
los Cohen
ella
las resonancias magneticas
los besos pequeñitos
los pozos vacios
las corazas, las mentiras y las nubes
los caramelos de limón
las llamadas perdidas
llegar tarde a todo y a ti
las manos, los tintes, los años
el orgullo, los perros, los astros
el olor del café
las cuerdas rotas
los sueños clandestinos
soñar contigo sin ti
y otra vez ella
y otra vez llegar tarde
un anden lleno de gente
las muelas del juicio
las latas vacias
las luces de las farolas
las gotas de lluvia en el cristal
la hipocresia constante
aquel dia me mi boca hablo por mi
el dia que me olvide el corazón en la calle
las noches que no acaban
las resacas
y otra vez ella, fantasma
odios anonimos
lechugas, bigotes, cortinas
esperar en silencio
una sala de urgencias
mas noches sin dormir
mas resacas y mas fantasmas
y como aquel le dije que era él
perderlo todo
tener una estrella
una mancha de rimel en una almohada anonima
amanece
caminar y caminar y caminar
sin rumbo
sin ruta
sin prisa
ripios, ripios, ripios
ripios, ripios, ripios,
Los escalofrios gratuitos
los escalones del metro
las mangas arrugadas
el eterno aburrimiento
los Cohen
ella
las resonancias magneticas
los besos pequeñitos
los pozos vacios
las corazas, las mentiras y las nubes
los caramelos de limón
las llamadas perdidas
llegar tarde a todo y a ti
las manos, los tintes, los años
el orgullo, los perros, los astros
el olor del café
las cuerdas rotas
los sueños clandestinos
soñar contigo sin ti
y otra vez ella
y otra vez llegar tarde
un anden lleno de gente
las muelas del juicio
las latas vacias
las luces de las farolas
las gotas de lluvia en el cristal
la hipocresia constante
aquel dia me mi boca hablo por mi
el dia que me olvide el corazón en la calle
las noches que no acaban
las resacas
y otra vez ella, fantasma
odios anonimos
lechugas, bigotes, cortinas
esperar en silencio
una sala de urgencias
mas noches sin dormir
mas resacas y mas fantasmas
y como aquel le dije que era él
perderlo todo
tener una estrella
una mancha de rimel en una almohada anonima
amanece
caminar y caminar y caminar
sin rumbo
sin ruta
sin prisa
ripios, ripios, ripios
sábado, 16 de febrero de 2008
Para que decir nada si ya esta todo dicho
la niña insoportable del fondo que me tira de las coletas y me roba las piruletas
solo me hace gracia a mi
Me gusta sentarme a ver como caen las hojas de los árboles
contar las lineas del suelo y
puntuar la risa de los niños.
Descubrir que las verdades duelen lo mismo con sonrisa o sin ella
saborear el amargo sabor de la derrota
y sin un recuerdo que echar de menos
y muchas palabras que echar de mas
Un circo sin elefantes ni camellos
con payasos y delfines
sin algodón de azucar y sin luces de colores
Tras tanto miedo ha caido el telón
fin de temporada.
Todavia sangrando, levanto la cabeza y me pongo una tirita
con caritas sonrientes
como mis calcetines
Necesito un sitio para guardar el superávit de sueños
creo que tengo un tarro vacio de café en la cocina
si no es un adios, se le parece bastante
Pongo cara de tonta cuando miro el anden
y miento mientras digo que estaré bien
claro que lo estaré, el día menos pensado
cuando termine de chuparme el veneno
He corrido a la salida mas cercana y esta cerrada
me entretendré mirando bolsos mientras encuentro otra
las cosas se ven de otra manera con un bolso nuevo
bueno, igual no.
En la lista de argumentarios baratos que tenia preparada
no habia ninguno definitivo
me estará fallando el sentido aracnido.
la niña insoportable del fondo que me tira de las coletas y me roba las piruletas
solo me hace gracia a mi
Me gusta sentarme a ver como caen las hojas de los árboles
contar las lineas del suelo y
puntuar la risa de los niños.
Descubrir que las verdades duelen lo mismo con sonrisa o sin ella
saborear el amargo sabor de la derrota
y sin un recuerdo que echar de menos
y muchas palabras que echar de mas
Un circo sin elefantes ni camellos
con payasos y delfines
sin algodón de azucar y sin luces de colores
Tras tanto miedo ha caido el telón
fin de temporada.
Todavia sangrando, levanto la cabeza y me pongo una tirita
con caritas sonrientes
como mis calcetines
Necesito un sitio para guardar el superávit de sueños
creo que tengo un tarro vacio de café en la cocina
si no es un adios, se le parece bastante
Pongo cara de tonta cuando miro el anden
y miento mientras digo que estaré bien
claro que lo estaré, el día menos pensado
cuando termine de chuparme el veneno
He corrido a la salida mas cercana y esta cerrada
me entretendré mirando bolsos mientras encuentro otra
las cosas se ven de otra manera con un bolso nuevo
bueno, igual no.
En la lista de argumentarios baratos que tenia preparada
no habia ninguno definitivo
me estará fallando el sentido aracnido.
miércoles, 30 de enero de 2008
La loca del bosque

Una habitante de un espectro abandonado. Árboles negros en el camino se inclinan amenazantes, gruñen y enseñan los dientes. Una mujer con el pelo enmarañado y las ropas sucias, recoge agua en el rio, frota los árboles negros y se lleva un zarpazo, coge de nuevo su cubo y lo llena en el rio.
Les limpia las raíces, hace hincapie en los rincones que forman la madera, enjuaga el trapo en el agua sucia, lo escurre y sigue con las ramas, una a una, con esmero y abnegación, el árbol se revuelve cuando le limpia tras las orejas.
Le limpia la nariz, estornuda y la tira al suelo de un ramalazo. Ella se levanta, le regaña y sigue con las ramas mas pequeñas, ve que ha nacido una hoja y le sonrie; el árbol se da cuenta y sin pensarlo se la come, la vida no es buena, lleva demasiado tiempo fingiendose muerto, sus compañeros se reirian de él si demuestra flaqueza.
Todavia recuerdan en el grupo la paliza que le dieron a uno que se atrevio a dejar anidar a un pájaro carpintero, lo desterraron del bosque por esquirol, se tuvo que ir del poblado de los árboles fúnebres, ellos eran la élite del bosque, nadie se atrevia a pasar por allí, tendrias que estar loco para acercarte a ellos, tenian sus normas y si querias formar parte del clan, tenias que acatarlas, ellos eran así.
Son las cuatro de la tarde cuando la loca del bosque, como la llamaban en el bosque, terminó de lavar al último árbol, se secó el sudor con la manga, tiró el agua del cubo y se fue despidiendo uno a uno de todos los arboles con un beso en la boca.
Ya anochecia cuando llegó a su casa, se preparó un café y se quedó dormida con los codos en la mesa, cuidar de un bosque tan grande es muy cansado y mas desde que se ha puesto de moda entre los jovenes y ahora todos los arbustos y los arboles recien plantados quieren ser arboles fúnebres, ella se preocupa pero piensa que son cosas de la edad.
Mandarinas y fuet
Un niño con su abuelo
comiendo mandarinas y fuet
no hablan, ni se miran
es la hora de la merienda
ya habra tiempo de saber
y de contar otras batallas
otros amores y otras cicatrices.
De repente cogen el mismo gajo
se miran y se ríen
han pasado dos horas y todavia
siento el sonido resonar
que me calienta el corazón.
El abuelo recoge las sobras
y busca una papelera
el nieto coge su mochila
y echa a correr tras él
le abraza, le coge de la mano
le canta una canción
y le pide que le cuente otra vez
como aquel día se paró el mundo
cuando vió a la abuela bajo un olivo
o cuando su padre llevó un perro a casa
o aquella vez que...
Se alejan de mi
y mis ojos se empañan
les veo marchar mientras les digo
adios con la mano.
comiendo mandarinas y fuet
no hablan, ni se miran
es la hora de la merienda
ya habra tiempo de saber
y de contar otras batallas
otros amores y otras cicatrices.
De repente cogen el mismo gajo
se miran y se ríen
han pasado dos horas y todavia
siento el sonido resonar
que me calienta el corazón.
El abuelo recoge las sobras
y busca una papelera
el nieto coge su mochila
y echa a correr tras él
le abraza, le coge de la mano
le canta una canción
y le pide que le cuente otra vez
como aquel día se paró el mundo
cuando vió a la abuela bajo un olivo
o cuando su padre llevó un perro a casa
o aquella vez que...
Se alejan de mi
y mis ojos se empañan
les veo marchar mientras les digo
adios con la mano.

Tan solo una sombra de lo que fuí
siempre a mitad de camino
entre lo que soy
y lo que nunca seré.
Una vez tendí la mano bajo la lluvia
pero no la rozó ni el viento.
Un escalofrío, un delirio
hojas y hojas de papel arrugado
frases mudas al borde de la cama.
Un jarrón con una flor azul
una bombilla fundida en el pasillo
retratos de gente que no conocí
luz de terciopelo.
Caricias en rincones
vasos con sobras de noches
noches perdidas y vacias
noches de otros tiempos.
Cientos de horas perdidas esperando
que suene un teléfono o un timbre
o una piedra en mi ventana.
Placeres ocultos detrás del sofá
aprender a sonreir
Levantar la cabeza y cubrirme de marfíl
maquillar las heridas
antes muescas de victoria.
Reir llorando y cantar riendo
conciliar el sueño sin pastillas
saber dar un paso atras
volver a empezar, cuando el espejo
no me saca los colores.
Una máscara, un desgarro
libros de hojas amarillas
con historias que otros soñaron una vez
Oir mentiras a medias o tres cuartos de verdades
Y por fin el mar, la luz, los grillos
Y por fin en casa
Me duermo con una sonrisa y cientos de luciernagas
en la cabeza.
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