Para que decir nada si ya esta todo dicho
la niña insoportable del fondo que me tira de las coletas y me roba las piruletas
solo me hace gracia a mi
Me gusta sentarme a ver como caen las hojas de los árboles
contar las lineas del suelo y
puntuar la risa de los niños.
Descubrir que las verdades duelen lo mismo con sonrisa o sin ella
saborear el amargo sabor de la derrota
y sin un recuerdo que echar de menos
y muchas palabras que echar de mas
Un circo sin elefantes ni camellos
con payasos y delfines
sin algodón de azucar y sin luces de colores
Tras tanto miedo ha caido el telón
fin de temporada.
Todavia sangrando, levanto la cabeza y me pongo una tirita
con caritas sonrientes
como mis calcetines
Necesito un sitio para guardar el superávit de sueños
creo que tengo un tarro vacio de café en la cocina
si no es un adios, se le parece bastante
Pongo cara de tonta cuando miro el anden
y miento mientras digo que estaré bien
claro que lo estaré, el día menos pensado
cuando termine de chuparme el veneno
He corrido a la salida mas cercana y esta cerrada
me entretendré mirando bolsos mientras encuentro otra
las cosas se ven de otra manera con un bolso nuevo
bueno, igual no.
En la lista de argumentarios baratos que tenia preparada
no habia ninguno definitivo
me estará fallando el sentido aracnido.
sábado, 16 de febrero de 2008
miércoles, 30 de enero de 2008
La loca del bosque

Una habitante de un espectro abandonado. Árboles negros en el camino se inclinan amenazantes, gruñen y enseñan los dientes. Una mujer con el pelo enmarañado y las ropas sucias, recoge agua en el rio, frota los árboles negros y se lleva un zarpazo, coge de nuevo su cubo y lo llena en el rio.
Les limpia las raíces, hace hincapie en los rincones que forman la madera, enjuaga el trapo en el agua sucia, lo escurre y sigue con las ramas, una a una, con esmero y abnegación, el árbol se revuelve cuando le limpia tras las orejas.
Le limpia la nariz, estornuda y la tira al suelo de un ramalazo. Ella se levanta, le regaña y sigue con las ramas mas pequeñas, ve que ha nacido una hoja y le sonrie; el árbol se da cuenta y sin pensarlo se la come, la vida no es buena, lleva demasiado tiempo fingiendose muerto, sus compañeros se reirian de él si demuestra flaqueza.
Todavia recuerdan en el grupo la paliza que le dieron a uno que se atrevio a dejar anidar a un pájaro carpintero, lo desterraron del bosque por esquirol, se tuvo que ir del poblado de los árboles fúnebres, ellos eran la élite del bosque, nadie se atrevia a pasar por allí, tendrias que estar loco para acercarte a ellos, tenian sus normas y si querias formar parte del clan, tenias que acatarlas, ellos eran así.
Son las cuatro de la tarde cuando la loca del bosque, como la llamaban en el bosque, terminó de lavar al último árbol, se secó el sudor con la manga, tiró el agua del cubo y se fue despidiendo uno a uno de todos los arboles con un beso en la boca.
Ya anochecia cuando llegó a su casa, se preparó un café y se quedó dormida con los codos en la mesa, cuidar de un bosque tan grande es muy cansado y mas desde que se ha puesto de moda entre los jovenes y ahora todos los arbustos y los arboles recien plantados quieren ser arboles fúnebres, ella se preocupa pero piensa que son cosas de la edad.
Mandarinas y fuet
Un niño con su abuelo
comiendo mandarinas y fuet
no hablan, ni se miran
es la hora de la merienda
ya habra tiempo de saber
y de contar otras batallas
otros amores y otras cicatrices.
De repente cogen el mismo gajo
se miran y se ríen
han pasado dos horas y todavia
siento el sonido resonar
que me calienta el corazón.
El abuelo recoge las sobras
y busca una papelera
el nieto coge su mochila
y echa a correr tras él
le abraza, le coge de la mano
le canta una canción
y le pide que le cuente otra vez
como aquel día se paró el mundo
cuando vió a la abuela bajo un olivo
o cuando su padre llevó un perro a casa
o aquella vez que...
Se alejan de mi
y mis ojos se empañan
les veo marchar mientras les digo
adios con la mano.
comiendo mandarinas y fuet
no hablan, ni se miran
es la hora de la merienda
ya habra tiempo de saber
y de contar otras batallas
otros amores y otras cicatrices.
De repente cogen el mismo gajo
se miran y se ríen
han pasado dos horas y todavia
siento el sonido resonar
que me calienta el corazón.
El abuelo recoge las sobras
y busca una papelera
el nieto coge su mochila
y echa a correr tras él
le abraza, le coge de la mano
le canta una canción
y le pide que le cuente otra vez
como aquel día se paró el mundo
cuando vió a la abuela bajo un olivo
o cuando su padre llevó un perro a casa
o aquella vez que...
Se alejan de mi
y mis ojos se empañan
les veo marchar mientras les digo
adios con la mano.

Tan solo una sombra de lo que fuí
siempre a mitad de camino
entre lo que soy
y lo que nunca seré.
Una vez tendí la mano bajo la lluvia
pero no la rozó ni el viento.
Un escalofrío, un delirio
hojas y hojas de papel arrugado
frases mudas al borde de la cama.
Un jarrón con una flor azul
una bombilla fundida en el pasillo
retratos de gente que no conocí
luz de terciopelo.
Caricias en rincones
vasos con sobras de noches
noches perdidas y vacias
noches de otros tiempos.
Cientos de horas perdidas esperando
que suene un teléfono o un timbre
o una piedra en mi ventana.
Placeres ocultos detrás del sofá
aprender a sonreir
Levantar la cabeza y cubrirme de marfíl
maquillar las heridas
antes muescas de victoria.
Reir llorando y cantar riendo
conciliar el sueño sin pastillas
saber dar un paso atras
volver a empezar, cuando el espejo
no me saca los colores.
Una máscara, un desgarro
libros de hojas amarillas
con historias que otros soñaron una vez
Oir mentiras a medias o tres cuartos de verdades
Y por fin el mar, la luz, los grillos
Y por fin en casa
Me duermo con una sonrisa y cientos de luciernagas
en la cabeza.
domingo, 27 de enero de 2008
sábado, 26 de enero de 2008
Según el DRAE la esperanza es el estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.
Que absurdo es esperar algo que de antemano tenemos perdido, pero quizás sea ese pequeño rayo de luz que se cuela por la ventana el que me obliga a levantarme todas las mañanas y permanecer a tu lado, callada, sin moverme, esperando que algún día desvies la mirada y me veas.
La mejor terapia para el olvido no es el odio, decir odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia y ademas tampoco quiero odiarle. No podria, ¿ cómo puedo odiar a alguien que me hace reir?, que absurdo todo, que descalabro, que desolación.
Deberia volver a las ecuaciones segmentarias y dejar de soñar y de meterme en lios y de mentir y de disimular y de esconderme. Nada va a cambiar por mucha esperanza que tenga. Estúpida esperanza.
Aunque quizás merezca la pena un úlitmo esfuerzo, total, ya lo he perdido todo.
Que absurdo es esperar algo que de antemano tenemos perdido, pero quizás sea ese pequeño rayo de luz que se cuela por la ventana el que me obliga a levantarme todas las mañanas y permanecer a tu lado, callada, sin moverme, esperando que algún día desvies la mirada y me veas.
La mejor terapia para el olvido no es el odio, decir odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia y ademas tampoco quiero odiarle. No podria, ¿ cómo puedo odiar a alguien que me hace reir?, que absurdo todo, que descalabro, que desolación.
Deberia volver a las ecuaciones segmentarias y dejar de soñar y de meterme en lios y de mentir y de disimular y de esconderme. Nada va a cambiar por mucha esperanza que tenga. Estúpida esperanza.
Aunque quizás merezca la pena un úlitmo esfuerzo, total, ya lo he perdido todo.
La historia de la dulce Sara y sus grandes ojos mágicos II parte
La dulce Sara seguía buscando la verdad pese a todo, incluso pese a ella misma; en aquel lugar donde se comunicaban con seres de otros mundos habitaban una reina mala y un rey sumiso, la reina era grotesca, parecía como si en su pelo hubieran anidado cientos de gaviotas y su voz era tan aguda que al elevar la voz era capaz de ensordecer a sus súbditos, tenia el poder de dejar ciega a la gente cuando emulaba una sonrisa, la utilizaba como arma para atemorizar a los habitantes del reino y que éstos, pobres obreros no dejaran de trabajar. Sin embargo, el rey sumiso era pequeño, simpático y resultón, siempre sonreía cuando se cruzaba con alguien en las colinas que llevaban a su palacio. Una vez alguien me contó, que el rey sumiso amaba en secreto al hombre apuesto pero de modales rudos, le coge de las manos y le mira a los ojos, no se si será cierto, pero me lo contó un trovador urbano.
Un día la reina loca se despertó de mal humor y entro en la sala de audiencias totalmente enajenada gritando: “ que les corten la cabeza, que les corten la cabeza”, y fue así como en el pequeño reino hubo una masacre horrorosa de cual se salvaron solo los mas listos, los que supieron esconderse y no la miraron directamente a los ojos.
Un día apareció en el reino una mujer valerosa y entregada a la causa, dispuesta a dar muerte a la reina, traiga consigo un martillo mágico y un vocabulario soez, la reina ordeno que la detuvieran y se la llevaron, con las ropas rasgadas y sin su martillo mágico; nadie volvió a saber nada de ella aunque hay quien todavía la recuerda.
Después de todas las muertes provocadas por al reina, un día se levanto una niebla espesa que traía consigo mas muerte, la dulce Sara formo una capa de neutrones en torno al chico del nombre del líder de un imperio que ya cayó, a la mujer del corazón pequeño y las anchas caderas y los salvo, pero no puedo evitar que al hombre apuesto pero de modales rudos le encomendaran una misión y tuviera que marcharse, no por mucho tiempo, supongo, él siempre supo encontrar el camino de vuelta a casa, se despidió con un guiño de ojos, sin dramas, sin largas despedidas con la promesa de que la separación seria corta.
Un día la reina loca se despertó de mal humor y entro en la sala de audiencias totalmente enajenada gritando: “ que les corten la cabeza, que les corten la cabeza”, y fue así como en el pequeño reino hubo una masacre horrorosa de cual se salvaron solo los mas listos, los que supieron esconderse y no la miraron directamente a los ojos.
Un día apareció en el reino una mujer valerosa y entregada a la causa, dispuesta a dar muerte a la reina, traiga consigo un martillo mágico y un vocabulario soez, la reina ordeno que la detuvieran y se la llevaron, con las ropas rasgadas y sin su martillo mágico; nadie volvió a saber nada de ella aunque hay quien todavía la recuerda.
Después de todas las muertes provocadas por al reina, un día se levanto una niebla espesa que traía consigo mas muerte, la dulce Sara formo una capa de neutrones en torno al chico del nombre del líder de un imperio que ya cayó, a la mujer del corazón pequeño y las anchas caderas y los salvo, pero no puedo evitar que al hombre apuesto pero de modales rudos le encomendaran una misión y tuviera que marcharse, no por mucho tiempo, supongo, él siempre supo encontrar el camino de vuelta a casa, se despidió con un guiño de ojos, sin dramas, sin largas despedidas con la promesa de que la separación seria corta.
domingo, 13 de enero de 2008
Hasta Siempre
La primera vez que decidí desnudarme aquí, intentando ordenar palabras para que lo que dijera no sonara demasiado pedante o demasiado absurdo, lo hice con mucho miedo, supongo que porque nunca he sabido confiar en mi, así que para envalentonarme cogí de la mano a Ángel González y fueron son palabras lo primero que plasmé, de aquello hacen ya unos meses.
Su cuerpo ayer dejó de luchar pero no solo nos queda toda su obra, sino que gracias a Pedro Guerra también tenemos su voz.
No se me da muy bien aceptar la muerte, soy muy infantil para eso y no la entiendo, tampoco se me dan demasiado bien las despedidas, se me forma un estúpido nudo que me impide hablar.
Hace unos años Ángel González nos regaló esto y por si alguien no lo conocía lo dejo aqui colgado junto con un hasta siempre y un beso en la frente.
MUERTE EN EL OLVIDO
"Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita..."
Su cuerpo ayer dejó de luchar pero no solo nos queda toda su obra, sino que gracias a Pedro Guerra también tenemos su voz.
No se me da muy bien aceptar la muerte, soy muy infantil para eso y no la entiendo, tampoco se me dan demasiado bien las despedidas, se me forma un estúpido nudo que me impide hablar.
Hace unos años Ángel González nos regaló esto y por si alguien no lo conocía lo dejo aqui colgado junto con un hasta siempre y un beso en la frente.
MUERTE EN EL OLVIDO
"Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita..."
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